Marchas contra el populismo y oficialismo

Se escriben páginas inéditas en la historia del país. No son los políticos quienes estampan su verborrea. Es la sociedad entera. Los pobres, los ricos, las clases medidas, los trabajadores, los empresarios, los hombres, las mujeres. Cada uno abre sus espacios que ancestralmente demandó la nación.

Estimado lector, no pretendo escribir un discurso para un candidato, sino analizar los espacios que ha arrebatado la sociedad mexicana a la clase política, enquistada en el poder con diversos disfraces que van desde el PRI, PAN y ahora Morena.

Esos espacios los arrebatan los mexicanos al votar por la alternancia; castigar a los malos administradores y, en especial, quitarles el uso indiscriminado de los recursos públicos.

No podemos permitir un paso atrás en la democracia del país, aunque tenemos que reconocer que son magros los pasos que damos para quitarles tanto poder y dinero a la burocracia y a los partidos políticos.

Al reconocer que aun falta un largo, intenso y sinuoso camino para lograr el verdadero poder del pueblo, una verdadera democracia en México, sabemos que la impunidad en la clase política es insultante a cualquier inteligencia social.

Los robos, los abusos, el cinismo y la burla de los prospectos de todos los partidos, que van desde el PRI, pasan por el PAN y PRD y se enquistan en Morena y sus satélites como el PVEM, PT y PES, son algunas de las cuentas pendientes que tienen con el verdadero pueblo, no el de los discursos de los populistas; toda la población.

Las manifestaciones en las principales calles de la ciudad, desde los tiempos post revolucionarios del siglo pasado, se han convertido en el principal instrumento de repudio a las autocracias gubernamentales. Casi ninguna se salvó y casi todas utilizaron la fuerza pública para reprimir en el silencio o a cielo abierto toda declaración de oposición a sus malos gobiernos.

Ninguno ha llenado las expectativas de la nación. Los resultados están a la vista, aunque el discurso sea lo contrario. La corrupción, la ineficiencia, la impunidad y el deterioro del tejido social.

Las últimas manifestaciones con cientos de miles y las contramanifestaciones para demostrar el apoyo al oficialismo, reflejan el significativo sentimiento de la nación. En el gobierno de Vicente Fox, el panista, la gente tomó las calles el 27 de junio del 2004, bajo el lema “Rescatemos a México”. Más de un millón de personas asistieron a la marcha.

Exigieron alto al secuestro, que se había convertido en un delito que afectaba a todos, ricos y pobres (a diferencia de lo que dice AMLO que sólo se secuestra a los ricos), así como la disminución de la violencia e inseguridad.

De la mano de Fox, la manifestación fue contra Andrés Manuel López Obrador, quien era el jefe de gobierno de la Ciudad de México y sobre quien demostró su fracaso en el manejo de la delincuencia organizada en aquella administración.

El 30 de agosto del 2008, en el gobierno de Felipe Calderón, decenas de miles salieron a las calles en una marcha llamada “Iluminemos México”, en contra del crimen organizado y en especial del secuestro.

Tres años después, el 6 de abril del 2011, Javier Sicilia, María Elena Morera y Alejandro Martí, también se unieron decenas de miles en contra del secuestro e instaron a Calderón a firmar un pacto por la paz.

Otra manifestación que llevó menos personas pero no deja de ser importante fue la organizada por los pares de los jóvenes normalistas desaparecidos en Iguala, de Ayotzinapa, exigiendo al gobierno de Enrique Peña Nieto Acción.

La última fue la del domingo 13 de noviembre en contra de las acciones autoritarias de AMLO para desmantelar al INE y ponerlo al servicio de Morena.

López Obrador, quien se dice dueño de las calles, movilizó a decenas de miles de personas para que apoyan. Claudia Sheinbaum dijo que fueron 1.2 millones de asistentes, de los cuales más de 1.1 millones fueron acarreados de diversas partes del país y les pagaron un promedio de 500 pesos por su asistencia. Algo así como 550 millones de pesos más transporte, comida, hospedaje y “extras”, lo que da la friolera de 750 millones de pesos para demostrar que no está débil, ni fracasado el movimiento del gobierno de AMLO. Muy al estilo de los viejos priistas corporativistas.

Esta marcha y todas las oficiales que movieron a cientos de miles, casi el 100% de los asistentes fueron acarreados y les proporcionaron instrumentos para realizar su manifestación. En las esencialmente ciudadanas, no costo un solo centavo al erario.

Otra diferencia fundamental, es que las oficialistas sólo marchan para la foto y la hacen en un solo lugar la del domigno pasado, con AMLO, fue en la CDMX. La que fue en su contra se dio en 52 ciudades de todo el país.

Una es la demanda popular y la otra es el coro de cantores pagados para engrandecer su super yo.

PODEROSOS CABALLEROS

PRI, PAN, PRD Y QUIZÁ MC, DOLOR DE MUELAS

En el marco de las marchas y marchantes, en Palacio Nacional ven como seria amenaza que el PRI, PAN y PRD vayan juntos, pero se sume Movimiento Ciudadano de Dante Delgado. La apuesta es que si se va MC, podría jalar al prostituido Verde Ecologista. Veremos de qué tamaño es la oposición a López Obrador. No debemos olvidar que sólo tuvo el 40% del electorado que fue a votar y que se ha mantenido materialmente conforme pasa el tiempo, según las encuestas de empresas que usan un muestreo casi microscópico. Por ello, se frotan las manos Marko Cortés, del PAN, Alejandro Moreno, del PRI y Jesús Zambrano del PRD.

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OpiniónPoder y DineroVíctor Sánchez Baños