Los golpes de la vida

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La única constante en nuestra vida es el cambio, el cual es sumamente natural, sólo tienes que revisar las fotos de tu infancia para darte cuenta de todo lo que has crecido tanto en el ámbito físico, emocional y material.

Si abres el baúl de los recuerdos o los archivos de tu cámara digital, de seguro encontrarás fotos de tu bautizo, de tu primer baño, cuando estabas chimuelo, de las comidas familiares, y porque no, también, de los amigos de la primaria, secundaria o preparatoria, te empiezan a llegar los recuerdos de todas las aventuras que viviste junto a ellos.

De repente también revisas las evidencias de tu primer trabajo y recuerdas el miedo que tenías de enfrentar responsabilidades laborales, de hacer las cosas más sencillas por temor a un regaño, pero también logras sentir la felicidad que te dio el recibir tu primer sueldo.

Sin embargo, todos estos cambios son naturales y en la mayoría tú los ha generado, a través de tus actividades y esfuerzo consciente.

No obstante, no todo es bello y hermoso en la vida, de repente nos enfrentamos a situaciones que nos obligan a dar un giro de 180 grados, el cual no estaba contemplado, sin embargo, así sucedió y lo único que podemos hacer es enfrentarlo como por ejemplo: la perdida de un familiar,  de un trabajo, de un gran amor, de tu estatus económico o llega un embarazo inesperado, pero si en este momento recuerdas dicho evento, probablemente te venga un sentimiento de tristeza, pero también las satisfacción de que superaste todos esos obstáculos.

Lo que te quiero compartir en este artículo, es que el cambio es inherente a nuestra vida, por lo que debemos adaptarnos a él, lo antes posible, eso implica adecuarnos a nuevo trabajo, a una estructura familiar y grupo de amigos diferentes, pero siempre ante la adversidad, la oportunidad, la oportunidad para ser mejor, para ampliar tu ámbito profesional, para poner en práctica tu habilidad de resiliencia y de empatía hacia tu nuevo entorno.

A pesar de que tengamos el corazón roto o vacío, la única opción que tenemos es seguir caminando, ya que el tiempo, así como nuestras redes de apoyo, nos ayudarán a enfrentar las diferentes adversidades.

Las situaciones difíciles de la vida nos dan la oportunidad de evolucionar, de crecer, de descubrir cualidades que nunca creímos tener, sin una crisis no podríamos tener la oportunidad de conocer nuestro umbral de dolor y resistencia. Siempre un período de pruebas nos recompensará con fortaleza interior y madurez.

Cada sufrimiento, cada lágrima derramada, cada pérdida se superará, claro dejará una huella, pero expandirá nuestra conciencia.

Lo relevante, es que cada vez que atravesemos una situación difícil, nos digamos está no definirá mi vida, sino sólo es una etapa de mi existencia, la cual superaré y me dará las herramientas necesarias para los retos venideros.

Creo también, que estas situaciones a veces se presentan para poner a prueba nuestra fe, nuestra voluntad y nuestra entereza, pero sí alguna vez, aprendiste a leer, a escribir, a sumar, a restar, resolviste los difíciles problemas de matemáticas o te las arreglaste para que tu mamá no te regañara por las travesuras que hiciste, saldrás de esta, esto te lo aseguro.

Has de cuenta que la vida es como una carretera, a veces hay baches en el camino, sólo hay que esquivarlos para no caer y si lo hacemos, que no sea tan aparatoso, porque lo importante es continuar.

Recuerda, lo relevante en nunca darse por vencido en esta gran aventura de la vida.

¡Haciendo las paces con uno mismo!

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