La educación en casa

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Cada persona nace libre, sin ningún tipo de aprendizaje ni condicionamientos. Lo único que tiene es su instinto de supervivencia, la cual expresa a través del llanto.

 

El llanto es la única forma de interacción con los demás y de poder expresar lo que sucede, si tiene hambre, si tiene sed, si está mojado, si tiene cólicos o si tuvo una pesadilla. El menor necesita el cuidado de un adulto para sobrevivir, para contar con alimento, aseo, cuidado y protección.

 

Este bebé no tiene consciencia del país en que nació, ni en que clase social, ni mucho menos sobre los usos y costumbres de sus padres. Lo único que sabe es que es un ser indefenso que poco a poco irá descubriendo el mundo real.

 

Este pequeño o pequeña va absorbiendo todo lo que sucede alrededor como son:

  • Los hábitos alimenticios
  • La manera de relacionarse con los demás
  • La manera de expresar sus sentimientos
  • La manera de luchar en la vida

 

Por eso mismo, la educación en casa juega un papel muy importante para su sano desarrollo, ya que los padres son los primeros llamados para cumplir con el deber de educar.

 

Los padres, inculcarán a esta persona los hábitos de comida saludable o comida chatarra; el de respetar o no a los demás; a cumplir con sus obligaciones escolares y en el hogar; los que le enseñarán a expresar o reservar sus sentimientos y actuar de manera violenta o noviolenta. Esta labor para nada es fácil, además que esta misma no puede endosarse ni a la escuela ni al gobierno.

 

Pero afortunadamente, existe la figura de la familia para apoyar en esta labor, o instituciones como

el DIF o asociaciones civiles que dan de manera gratuita asesorías psicológicas, legales o recomendaciones para una buena alimentación; se cuenta con instituciones públicas y privadas para que los menores reciban todas sus vacunas y revisiones médicas; de igual manera, se encuentran todo tipo de escuelas para poder darles una educación a los menores y formarlos como buenos ciudadanos.

 

Como se dice, infancia es destino, por lo que una buena alimentación contribuirá a disminuir riesgos de obesidad, diabetes o de hipertensión; los límites en casa ayudarán a que el niño en su edad adulta respete a la autoridad y evite la delincuencia; así como una asignación de deberes en casa, le ayudará a ser responsable en el trabajo y una buena educación puede cambiarle la vida, para tener herramientas indispensables para la vida.

 

Nosotros como adultos, tenemos la responsabilidad de formar la sociedad del futuro, ya que ellos serán los encargados de velar por nuestra inminente vejez.

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